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La diferencia entre un sentimiento y una emoción

La ciencia también está influida por el marketing. Además, los ingenieros informáticos no son lingüistas, normalmente, ni tampoco especialistas en NeuroCiencia, y es posible que confundan términos, dado que detrás de sus innovaciones tecnológicas no suele haber un framework. Es por ello que se ha bautizado quizás con demasiada pretensión al análisis de las emociones con el término de sentiment analysis cuando en realidad, se están analizando las emociones, no los sentimientos.

Como no queremos aburrir al lector con una pesada bibliografía que hable de las diferentes definiciones de emoción y de sentimiento, vamos a explicarlo con un ejemplo, para que se comprenda de forma intuitiva.

Cuando en Twitter nos encontramos un tweet con un corazón, este puede marcarse como una emoción positiva. También podría ser un sentimiento, el de amor, pero recordemos que normalmente el sentiment analysis tiene categorías muy simples, al menos en sus inicios, y que tan solo diferenciaba entre POSITIVO, NEGATIVO y NEUTRO.

Sin embargo, vemos que en otros tweets, hay emoticonos como por ejemplo el de la bandera de España. ¿Es esta una emoción? No puede entrar en la clasificación de P, N o Neutra. Si profundizamos en una clasificación un poco más granular, y nos vamos a las cinco emociones básicas destacadas por el estado de la cuestión, ¿cuál sería? ¿Miedo, rabia, tristeza, alegría y asco? Parece que no encaja en ninguna.

Y es que parece que la bandera de España está aludiendo a algo más complejo que una emoción; en efecto, a un sentimiento, en este caso, el sentimiento de amor a la patria, o a un territorio, o a una identidad cultural, o a todo a la vez.

Sin embargo, como decimos, cuando surgió la disciplina de sentiment analysis solamente se trataba de identificar los mensajes que tuvieran un contenido emocional, además del contenido referencial. ¿Que por qué no lo llamaron ’emotional analyisis’? Volvemos al comienzo del post; bien por un efecto de marketing, bien por una falta de marco teórico detrás, bien porque a veces los ingenieros informáticos tratan de modelar hechos del lenguaje, en este caso, pragmáticos, sin tener mucha información al respecto. La brecha comunicativa entre ‘gente de letras’, que todo demasiado complejo y se niega a formalizar, y ‘la gente de ciencias’, cuya prioridad es presentar una solución tecnológica a un problema, es más que evidente y una de las graves consecuencias de la especialización. Y, que de nuevo insistimos, ahonda mucho más en el profundo abismo que separa a unos y a otros. Una persona con cultura humanística rechazará el sentiment analysis, por parecerle una estafa, una solución que en el fondo no soluciona nada; un ingeniero informático siempre se defenderá alegando que entre cero y uno, siempre mejor uno, antes que la paralizante complejidad de los puntos de vista teóricos.

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