¿Qué es el contexto? Por un lado, hay un acuerdo general en subrayar la importancia de este concepto para el estudio del uso del lenguaje:

La concepción inferencial de la comunicación solo se puede explicar si se tiene en cuenta el contexto. Este contexto siempre es mental y lo forma un conjunto de suposiciones que permiten la comprensión de un enunciado. Estas suposiciones o se hallan ya en nuestra memoria, o se crean en nuestra mente en el momento de la comunicación […] Para dar cuenta del uso efectivo de una lengua, es tan importante la propuesta de un principio que guíe las inferencias como la explicitación del ordenamiento de nuestro contexto mental.

A pesar de dichas afirmaciones sean ampliamente compartidas, no se ha llegado todavía a un acuerdo sobre cómo racionalizar, sistematizar y en definitiva dar cuenta de los contextos. Lo más cercano a dicha sistematización, muy pobre a efectos pragmáticos, han sido los guiones (secuecias de actos estereotipadas basada en nuestra memoria de situaciones) programados desde la IA, desde otras parcelas como la Pragmática o la F. del Lenguaje, se intentan establecer primero qué tipo de conocimientos conformaría el contexto, pero todavía nadie ha logrado formalizar en su sistema de reglas las normas y los conocimientos que están detrás de una situación comunicativa. Llevar a la práctica esta idea es todo un reto intelectual sobre todo si tenemos en cuenta la visión de la la Teoría de la Relevancia, según la cual, el contexto es algo dinámico:

Cualquier suposición nueva se procesa siempre en relación con el contexto mental que proporcionan otras suposiciones anteriores, las cuales funcionan a modo de premisas en la operación inferencial de interpretación. Según este planteamiento, en un proceso inferencial, la información conocida opera como contexto a partir del cual se contrasta la información nueva.

En tercer lugar, el contexto desempeña un papel decisivo en la intepretación de todos lo enunciados. En esta teoría el contexto no está predeterminado, se construye al interpretar. Para Sperber y Wilson, el contexto es un conjunto de premisas usadas en la interpretación de un enunciado; es decir, una serie de suposiciones que son accesibles mentalmente para los interlocutores. Así pues, el contexto sería de naturaleza cognitiva e implicaría creencias, recuerdos, conocimientos del mundo, etc. Cualquier suposición nueva se procesa siempre en relación con el contexto mental que proporcionan otras suposiciones anteriores, las cuales funcionan a modo de premisas en la operación inferencial de interpretación. Según este planteamiento, en un proceso inferencial, la información conocida opera como contexto a partir del cual se contrasta la información nueva. 


A esta concepción del contexto como algo flexible, algo que se va rehaciendo conforme se produce la interacción, ha contribuido la obra del sociolingüista John Gumperz. Gumperz propuso el concepto de índices de contextualización para referirse a distintos elementos lingüísticos o no lingüísticos que sirven, si bien muchas veces de forma inconsciente, para construir el contexto en una situación determinada, y que además influyen en cómo se comprende el mensaje. Estos índices contribuyen a la contextualización necesaria para que los hablantes interpreten adecuadamente la actividad discursiva que se está realizando y actúan, al menos, en los siguientes niveles: la prosodia, los elementos paralingüísticos, la elección de código y la elección de formas léxicas o de fórmulas. La deixis social también sería una índice de contextualización.


De nuevo como en el caso de la presuposición, existen muchas dificultades no solo para definir qué incluye el contexto, sino también para saber cuál es la mejor forma de representarlo. La Psicología cognitiva propone que los contextos son modelos mentales , y desde las vertientes más lingüísticas se defiende que estos se materializan en formas lógicas.


El debate sobre el conocimiento implícito, ya se hable de contexto, implicaturas, preposiciones o de inferencias en general, siempre nos devuelve al problema de la interacción entre el lenguaje natural y el lenguaje del pensamiento. La Lingüística Computacional y la Ia tienen que contar con este saber implícito tan importante para la comprensión del funcionamiento de las lenguas naturales como instrumentos de comunicación.


Pasemos pues, una vez explicados los conceptos básicos de esta disciplina, a la exposición de sus marcos téoricos más relevantes, ya que la Pragmática a día de hoy no dispone de un modelo teórico unificado. Lo que el lector encontrará aquí será una breve exposición de cada una de ellas. Cada uno de los planteamientos que presentamos a continuación aportan una visión nueva de la comunicación lingüística en el ser humano, y bajo mi punto de vista 1, estos conocimientos se tienen que tener en cuenta a la hora de elaborar una teoría general de la comunicación.


La exposición parte de las teorías de naturaleza cognitiva, continúa con las que tienen un origen social, y termina con las que se centran más en la estructura lingüística. Los enfoques se presentarán por este orden: Teoría de la Relevancia, Teoría de los Actos de Habla, Máximas Conversacionales y Principio de Cooperación de Grice, Cortesía Lingüística, y, por último, Teoría de la Argumentación, un orden bastante diferente al cronológico2.

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