El estudio de las inferencias ha adquirido tanta relevancia que actualmente se consideran el núcleo de la comprensión e interpretación de la realidad y, por tanto, uno de los pilares de la cognición humana. Desvelar las claves del funcionamiento de las inferencias permitiría comprender mejor el funcionamiento mental, la adquisición y comprensión del conocimiento; al tiempo que nos aclararían las posibles conexiones que enlazan diferentes recursos cognitivos tales como razonamiento, la percepción, la memoria y el aprendizaje.
Dentro del estudio de las inferencias, el discurso se ha convertido en un objeto de estudio por parte de la disciplina la Psicología del texto, ya que este último probablemente sea el principal medio de que nos servimos las personas para expresar nuestro conocimiento.
Son muchos los intentos que se conocen por clasificar las inferencias. Se han hecho tipologías atendiendo a su contenido, a su función, a su forma lógica o a su dirección (inferencias hacia atrás e inferencias hacia adelante), siendo esta última una de las clasificaciones más utilizadas. En las inferencias hacia atrás se establece una conexión o puente entre dos frases uniendo la información recientemente leída con la inmediatamente anterior. Con mucha frecuencia se asigna a este tipo de inferencias la responsabilidad de mantener la coherencia local del texto; las inferencias hacia delante permiten predecir los hechos o los acontecimientos posteriores. Por último, está la dicotomía entre inferencia semántica e inferencia pragmática: las primeras se basan en la aplicación de reglas formales que conducen al cien por cien de la certeza, mientras que las segundas se basan en las creencias de las personas, que asumen como cierto y probable verdades que no tienen por qué serlo . Pongamos a continuación un ejemplo de cómo funciona esta capacidad inferencial en el ser humano.
Con motivo de la huelga de transportistas del verano del 2008, se escucharon en los medios de comunicación enunciados de este tipo: Han matado a un piquete informador. La policía ha pasado a la acción. Si fuéramos una especie de otro planeta con inteligencia para estudiar cómo funciona la mente y el lenguaje en los humanos, la primera sorpresa que se llevaría nuestro extraterrestre es que después de emitir este ejemplo que acabamos de señalar la mayoría de la población oyente seguramente haya inferido que es la policía quien ha matado al piquete informativo, aunque en ningún sitio del ejemplo aparezca especificada esta información, y a pesar de que nadie se atrevería a argumentar explícitamente que así ha sido a la vista de pruebas que proporciona el enunciado. Sin embargo, esto habrá sido lo que probablemente se haya inferido como una verdad, y a pesar de que dicha verdad diste mucho de la que es producto de un silogismo o de un razonamiento lógico. Esto es lo que se ha denominado inferencia. Las inferencias es el centro de análisis de teorías que posteriormente trataremos como la de Grice o la de Sperber y Wilson.
Siguiendo con nuestro imaginario extraterreste, la segunda cosa que seguramente le sorprendería bastante es la de que las inferencias a pesar de ser implícitas sean compartidas por oyente y hablante. Veamos qué nos dice el investigador José Portolés al respecto en su artículo Pertinencia y Pragmática :

El considerar las inferencias como un constituyente de la comunicación obliga a pensar que algún mecanismo permite que sean previsibles; de otro modo los hablantes solo constituiríamos enunciados que no exigieran ningún enriquecimiento inferencial, por temer a no ser comprendidos.

Aunque la telepatía sea cosa de los mundos de ficción, buena parte de la comunicación se realiza dando por supuesto que el otro sabe lo que nosotros estamos pensando. De tal manera que existe una relación proporcional en las relaciones humanas entre comunicación y conocimientos compartidos, y por tanto inferencias comunes.

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