Como sabemos, los conocimientos albergados en nuestra mente sobre el mundo distan mucho de ser científicos . En realidad, en lugar de verdades deberíamos hablar de creencias. Además, a medida que los conocimientos son más abstractos, estas creencias difieren más de un individuo a otro. Fijémonos en que sólo cuando creemos algo pasa a ser verdad para nosotros. Debemos acostumbrarnos a pensar que los valores de verdad de los enunciados son contextuales, como lo son la verdad obtenida de los razonamientos lógicos que hagamos con ellos. El enunciado Dios existe será verdadero o falso dependiendo del sistema de creencias de cada subjetividad; y solo así podemos procesar el significado de razonamientos como Gracia a Dios, soy ateo. A esto debemos añadir que el objeto conocido siempre es una proyección de nuestro propio conocimiento de la realidad, y este conocimiento nos ha sido transferido culturalmente. Tal y como señala Sergio Rábade :

La sociedad y la cultura es un universo simbólico que ofrece a disposición de los individuos un patrimonio de conocimiento. Las sociedades producen sus propias interpretaciones y representaciones de los eventos, sus propias teorías y explicaciones […] Mediante el lenguaje, la sociedad se expresa, se comunica y transmite todo el bagaje de la cultura que con ese mismo lenguaje crea.
Por lo tanto, si digo Dios es amor, este enunciado será verdad si se enmarca dentro del marco de determinadas religiones que unen estos dos conceptos en términos de equivalencia.

El hecho de que el cerebro genere una representación mental coherente de la realidad no significa que sea verdadera. Una de las diferencias más importantes entre los lenguajes formales y las lenguas naturales es el concepto de verdad. Nuestra concepción de la verdad se refiere a la relación de conformidad, correspondencia, coherencia, etc. que nuestro conocimiento guarda con lo conocido . Como sabemos, Platón ideó la primera teoría de la verdad, teoría que constituye una parte imprescindible de la Semántica Formal y de la Lógica y mediante la cual los enunciados se dividen en verdaderos y falsos. Una proposición verdadera presenta los hechos tal y como son en realidad, mientras que una proposición falsa presenta cosas diferentes a los hechos . En un modelo computacional de lenguaje las oraciones son verdaderas o falsas, mientras que en las lenguas naturales, la relevancia se centra más bien en el grado de certeza que el hablante tiene con respecto a la verdad o no verdad de las proposiciones.

Este es un problema clave que la IA debe considerar a la hora de formalizar bases de conocimiento, entendiendo por conocimiento un visión subjetiva de la realidad, parcial, pero coherente.

La Pragmática se ha centrado en los procesos de atenuación e intensificación del compromiso del hablante con la verdad de los enunciados. La Lógica también se ha ocupado de este fenómeno que ha denominado modalidad epistémica. Existen muchos marcadores del discurso que se encargan de intensificar o atenuar la certeza del hablante respecto de lo que está diciendo. Así por ejemplo, en el enunciado El supuesto asesino de Marta del Castillo, Miguel, ha cambiado tres veces su declaración, el adjetivo supuesto atenúa la certeza sobre el valor de verdad del enunciado. De la misma manera, en el enunciado Sabemos, a ciencia cierta, que Marta del Castillo salió de su casa a las nueve de la noche, el sintagma preposicional a ciencia cierta intensifica la certeza del hablante con respecto al valor de verdad del enunciado, y dicha atenuación o intensificación influye en la representación del conocimiento que tiene lugar en la mente del receptor de dicha información. Así es cómo se van conformando nuestras bases de conocimiento, del todo relativas por definión, ¿qué puede decir la IA respecto de este tema? Crear un inteligencia artificial en el sentido en que solo puede concebirse desde la literatura de ciencia ficción pasa por reconocer esta realidad, tan cotidiana para nosotros, como lo es el uso de una adverbio atenuante del valor de verdad como supuestamente.

Además, hay que añadir, que dentro de este mundo de conocimientos cambiante y relativo, tendemos a certificar la certeza para que sea creída por otros. Utilizar una fuente u otra de conocimiento confiere peso argumentativo, autoridad, o veracidad a la verdad de un enunciado. En las lenguas naturales, la fuente de conocimiento se codifica de diferentes maneras; algunas lenguas de Europa del Este incluso tienen un sistema de afijos verbales cerrado para expresarla, tal y como en su día nos explicó Jakobson . Este fenómeno que codifica lingüísticamente la fuente de conocimiento se ha denominado evidencialidad y es un fenómeno universal a todas las lenguas. En nuestro sistema de anotación pragmática, Pragmatext, también nos ocupamos de marcar algunas formas lingüísticas que contienen significado evidencial. Así por ejemplo, con el marcador discursivo por lo visto en el enunciado Por lo visto, Sarkozy ha dicho que Zapatero no es un muy inteligente, el hablante marca lingüísticamente que la fuente de conocimientos en la que se apoya el valor de verdad de su enunciado no procede de su experiencia directa, o al menos así prefiere hacérselo creer a su interlocutor.

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